sábado, 12 de marzo de 2011

Traducción. Mark Twain. Goethe 12/03/2011

1. Este comentario esta relacionado con el polémico cambio en las nuevas ediciones de las obras de Mark Twain. Se cambia el término original de “negro” por el nuevo término de “esclavo”. Por otra parte estoy terminando mi artículo titulado “Memorias Epistémicas”. Está resultando muy interesante y espero que sea instructivo. Mientras lo concluyo, me permito enviar –para no perder el hábito— este pequeño divertimento, que deberá ser de especial interés para lingüistas, literatos y semánticos (semantistas). Como cuestión de fondo me voy a referir también a la frase del poeta y escritor alemán Johann Wolfgang Goethe: “Gris es toda Teoría. Verde y dorado el árbol de la vida“.
2. Respecto a la polémica de Mark Twain, voy a tratar de explicar el problema conceptual de fondo entre los dos términos de “negro” y “esclavo”. De mi parte esto podría ser una rampante especulación, ya que no tengo ni he leído pruebas documentales que me apoyen. Podría estar equivocado, pero la explicación no deja de ser interesante. Hace 200 años, en la cultura esclavista de la Unión Norteamericana, cuando un amo le decía a su esclavo: “negro prepárame mi caballo”, ellos entendían esta expresión perfectamente como un acto de lenguaje y comunicación. El aludido, no se sentía ofendido. Es decir la palabra “negro” no tenía la connotación actual. Si en el año 2010, alguien; blanco, occidental o amarillo, le dice a un parkero afrodescendiente: “negro tráeme mi automóvil”, este seguramente se sentirá ofendido, por que actualmente la palabra “negro” tiene una connotación diferente. Denotativamente, en el año 1810 la palabra “negro” (la forma de la palabra) denotaba (señalaba y/o significaba) a un esclavo que era una condición social aceptada por todos. En el año 2010 la palabra “negro” (la forma de la palabra) denota (señala y/o significa) a una persona socialmente inferior y discriminada. Una solución de compromiso sería literariamente mantener la edición original y semánticamente establecer unas nuevas ediciones con el cambio entre los dos términos.
3. En el año de 1998, publique en el Diario “El Globo” que dirigía mi amigo Heberto Castro Pimentel, un artículo titulado “Gris es toda teoría”. Allí me adelantaba 12 años a esta interesante y apasionante polémica. Planteaba, que desde un punto de vista literario tenía validez el uso del término “teoría”, pero que desde un punto de vista epistémico, la traducción era más explicativa y actual, si se utilizaba el término de “especulación” en lugar de “teoría”. Allí proponía la siguiente traducción “Gris es toda especulación. Verde y dorado el árbol de la vida”. Se planteaba la misma situación que con Mark Twain. De mi parte, especulando de la misma manera que antes, diría que, en el siglo XVIII (1700/1800), la palabra “teoría” señalaba (significaba) un cierto conocimiento que todavía no estaba suficientemente comprobado. En los términos actuales de 1998, podríamos hablar de una “especulación”. En 1998 la palabra “teoría”, en cambio, esta suficientemente consolidada como un término científico, que se aplica muy especialmente y muy particularmente en la investigación y en la experimentación. Se ha utilizado y se ha venido desarrollando conjuntamente con el término de “Hipótesis”, cuyo uso se mantiene aún más restringido que el de “teoría”.
4. Prescindiendo ahora de las consideraciones epistémicas, me voy a centrar únicamente en el ámbito puramente semántico y/o literario. De la frase que anteriormente estábamos comentando, he conocido al menos seis traducciones, que enuncio a continuación:
Primera serie
(a). Gris es toda teoría. Verde y dorado el árbol de la vida.
(b). Gris es toda teoría. Verde el árbol dorado de la vida.
(c). Gris es toda teoría. Verde el árbol de los frutos dorados de la vida.
Segunda serie
(a). Gris, querido amigo, es toda teoría. Verde y dorado el árbol de la vida.
(b). Gris, querido amigo, es toda teoría. Verde el árbol dorado de la vida
(c). Gris, querido amigo, es toda teoría. Verde el árbol de los frutos dorados de la vida.
5. Las traducciones (a) y (d), son las más económicas y/o eficientes, utilizan el menor número de palabras, pero son menos descriptivas y/o explicativas. Necesitan un conocimiento contextual previo (frutos). Las traducciones (c) y (f) son las más extensas, pero a su vez son las más descriptivas y/o explicativas y no necesitan de un conocimientos contextual previo (frutos). Las traducciones (b) y (e) exigen un análisis más detallado. (1) En una primera instancia se pudiese pensar en una contradicción lógica, ya que el árbol es verde y dorado al mismo tiempo. (2) En una segunda instancia para lograr un mayor sentido, podría asumirse que las hojas son verdes y las flores y/o los frutos son dorados.

viernes, 4 de marzo de 2011

Posible Aplicación del Cupo Diferencial. CNU. UCV

He leído El Nacional (lunes 28-02-2011) sección Vida Universitaria. Ciudadano. Pagina 3. El siguiente reportaje (Florantonia Singer). “UCV inicia inscripciones para nuevo modelo de pruebas”.

I. El concepto del Cupo Diferencial fue pensado y propuesto en el año 1965 y luego publicado en la Revista Universalia que dirigía el Dr Francisco De Venanzi. Básicamente consiste en dividir el universo de aspirantes en estratos socioeconómicos (Liceos Públicos. Años Intercalados. Colegios Privados) y comparar dentro de cada estrato la nota o calificación obtenida en una prueba, ya sea de conocimiento, ya sea de aptitudes o ya sea mixta. También se puede utilizar un promedio de notas de bachillerato: Total o Parcial por años. Ponderado diferencialmente por asignaturas o no, según sea la carrera a estudiar.
II. En referencia al CNU cito: “Desde hace dos años el CNU no realiza pruebas para seleccionar a los bachilleres para cursar estudios superiores. La escogencia se hace a través de la ponderación del promedio (Asumo Notas de Bachillerato), la entidad (Asumo Federal) de la que provenga y el nivel socioeconómico del aspirante (Asumo una primera opciones (a) Básicamente Liceos Públicos. (b) Grupos mixtos con años mezclados. (c) Colegios Privado). (Asumo una segunda opción seria aplicación del Graffar o equivalente)”. Comentario: Entiendo de alguna manera que se esta aplicando el concepto de Cupo Diferencial, inclusive de una forma simple y eficiente, ya que se evita la parafernalia que implica la utilización de pruebas, es decir utilizando el promedio de notas de bachillerato.
III. Refiriéndose a la UCV dice: Primera Cita. “La Ronda de exámenes que realizaba cada escuela de esa casa de estudio se reducirá a cuatro evaluaciones generales por áreas de conocimiento. El objeto es que los aspirantes tengan más oportunidades de ingreso, al darle más relevancia a las aptitudes que al conocimiento”. Segunda cita. “Los que aprueben 60% de los contenidos del curso ingresaran a la carrera, los que dominen entre 40% y 60% de los contenidos pueden repetirlo una vez, y quienes logren menos de 40% de los objetivos serán remitidos a la OPSU para una reorientación en la selección de la carrera”. Comentario: Obviamente con este modelo no se esta aplicando el concepto de Cupo Diferencial. La UCV esta en su derecho, si así lo deciden los cuerpos académicos pertinentes, para aplicar el modelo que según su criterio más le conviene. A continuación describo un ejemplo de cómo aplicar un procedimiento simplificado al máximo en relación con el concepto de Cupo Diferencial en referencia a las cuatro áreas y/o tipos de pruebas del nuevo modelo de selección de la UCV. (A) Se divide el universo de aspirantes en tres grupos, según sea un estimado aceptado convencionalmente del origen socioeconómico del aspirante. Por ejemplo: Grupo nº 1: Básicamente Liceos Públicos (Público). Grupo nº 2: Grupo mixto o intermedio con años cursados en liceos públicos y colegios privados (Mixto). Grupo nº 3: Básicamente Colegios Privados (Privado). (B) Se aplica específicamente el concepto de Cupo Diferencial. Ejemplo: (1) Para un área cualquiera se tiene 10.000 aspirantes distribuidos en los tres grupos socioeconómicos. 5000 aspirantes en el Grupo nº 1 (Público). 1000 aspirantes en el Grupo nº 2 (Mixto). 4000 aspirantes en el grupo nº 3 (Privado). (2) El cupo de entrada o admisión se establece según la capacidad física en 1000 puestos. (3) Se calcula (10%: 1000 dividido entre 10.000) el número de puestos asignables a cada grupo socioeconómico: 500 puestos para el grupo nº 1 (Público). 100 puestos para el grupo nº 2 (Mixto). 400 puestos para el grupo nº 3 (Privado). (4) En cada grupo socioeconómico se ordenan a los aspirantes según haya sido la nota obtenida en el área o prueba. Del 1 al 5.000 en el grupo nº 1 (Público). Del 1 al 1.000 en el grupo nº 2 (Mixto). Del 1 al 4.000 en el grupo nº 3 privado. (5) Se seleccionan a los admitidos. En el grupo nº 1 (Público) ingresan los primeros 500 aspirantes. En el grupo nº 2 (Mixto) ingresan los primeros 100 aspirantes. En el grupo nº 3 (Privado) ingresan los primeros 400 aspirantes.

miércoles, 26 de enero de 2011

Un Sueño Epistémico. Un Recital en Caraballeda.

Los sueños resultan de la yuxtaposición aleatoria de imágenes y recuerdos del pasado, que por alguna conexión con hechos y/o acontecimientos del presente, surgen espontáneamente y se disparan desde el subconsciente. Nada tienen que ver con la predicción del futuro. No es científico pensar de otra manera.

En esta semana he reflexionado sobre las formas y expresiones que intentan plasmar significados y conceptos abstractos. Esta inquietud quedó evidenciada en la parte introductoria de un artículo que recientemente hice circular. El artículo se titula: “Artículos Científicos. Comunicaciones Descriptivas. Ensayos Epistémicos”. Alli se expone:

Con motivo de la eliminación del PPI y de la proposición de una nueva Ley de Universidades, he leído en El Nacional (A Tres Manos) algunos artículos periodísticos o ensayos filosóficos relacionados con la Universidad, la Ciencia, la Tecnología y la Investigación. Casi todos los artículos --excepto “Identidad Marxista” de Edgard Morin, que recientemente he comentado-- han sido escritos en un cierto nivel abstracto de generalidad conceptual, nivel que voy a denominar Nivel 1. En este nivel, existirá una gran variabilidad en las posibles interpretaciones semánticas de los términos utilizados. El comentario que intento presentar pertenece a un Nivel 2 que voy a denominar como descriptivo. Aunque no es usual, podría existir un Nivel 3, el más concreto de todos, que sería básicamente metodológico. En este nivel existirá muy poco margen de interpretación semántica”.

“Debo afirmar y confesar, que no logro entender los artículos escritos en el Nivel 1. La razón puede ser muy simple. Cada autor desarrolla --contextualmente-- sus propios conceptos o códigos, que al ser interpretados de manera distinta por cada lector, sería necesario un proceso previo de diálogo, maduración y maceración para alcanzar una mínima convergencia y de esta manera poder comunicar eficazmente. No dominamos conceptualmente y en un nivel abstracto, una lengua recién aprendida. He de recordar que hace algunos años afirmaba: “La filosofía es el lenguaje apropiado para hablar de aquello que no existe”. Asumo que de ello deriva su encanto y el hechizo que milenariamente ha cautivado y sigue cautivando a todos sus practicantes”.

En relación al llamado Nivel 1 “nivel abstracto de generalidad conceptual” he recordado un concepto que estuvo muy de moda en 1973. Se trata del concepto de “Ruptura Epistemológica” propuesto y/o desarrollado por el filósofo marxista francés Louis Althusser y que actualmente ha sido relegado al olvido. Me he preguntado si ello tendrá alguna relación con la caída del Muro de Berlín. Hace dos días tuve un sueño relacionado. Al despertarme, lo poco que pude reconstruir de él, era una especie de situación polémica con un profesor de origen argentino llamado Hugo Calello. El profesor Calello estuvo en Venezuela en la década del setenta, era muy reconocido como especialista en metodología y en dialéctica marxista. Dictaba clases en la Escuela de Sociología, en el Cendes y en otros Postgrados Universitarios. Ambos fuimos profesores en el Postgrado de la Escuela Nacional de Administración Pública, participábamos en seminarios que promovía el director, profesor Luken Quintana. El profesor Calello era un ferviente y dedicado estudioso de las tesis epistemologicas y metodologícas de Althusser. En estos seminarios, como figura protagónica y con su voz ronca y gutural, siempre se refería al concepto de Ruptura Epistemológica. Yo escuchaba atentamente, trataba de entender, no entendía mucho e intervenía para tratar de aclarar mejor los conceptos. Ello me resultaba inútil. Posteriormente he podido entendido cual era esa problemática al relacionarlo con Wittgenstein y los dos niveles del significado” que él ha propuesto. En un primer nivel, “de manera inmediata” y literal entiendo la expresión Ruptura Epistemológica, pero en un segundo nivel, necesito conocer “su uso en el lenguaje”, es decir, como se interrelaciona ese concepto con otros conceptos similares o equivalentes, propuestos por otros pensadores con orientaciones epistémicas iguales o distintas, por ejemplo Bridgman, Feyerabend y Khun. Esta última operación no se facilitaba en aquella época, ya que existía una marcada hegemonía de la doctrina metodológica marxista.

El sueño estaba ambientado en el auditorio del hotel Hilton en Caraballeda. El profesor Calello dictaba una conferencia y se refería a dos posiciones epistemológicas (En ese tiempo el término epistémico todavía no era de uso común y para los marxistas, se encontraba muy relacionado con el positivismo, por lo que preferían el término más filosófico de epistemológico). Una primera posición --que en el sueño no se identificaba ni se explicitaba-- se constituía en la posición luminosa y aceptable, una segunda posición --que tampoco se identificaba ni se explicitaba-- se constituía en la posición contraria, obscura y criticable. En un momento dado y de manera dramática, el profesor Calello con su voz profunda y gutural, refiriéndose a la segunda posición oscura y criticable, preguntó: ¿saben ustedes quién es el líder de está posición?. Se fue al extremo derecho de un ancho pizarrón y escribió un apellido “Contasti” y luego marcando una raya continua con la tiza, se devolvió hacia el extremo izquierdo y escribió “Max”. En ese momento desperté. De manera inmediata recordé que precisamente en ese auditorio, en el año de 1980 había presentado en el XIII Congreso Interamericano de Planificación, la ponencia oficial por Venezuela titulada: “La capacidad epistémica como factor político y metodológico relevante en el proceso de la planificación”.

Había estado en Cordiplan entre los años de 1974 y 1976, mientras se elaboraba el V Plan de la Nación. No estaba de acuerdo con el llamado Futuro Industrial Consumista, idea central que subyacentemente orientaba la elaboración del plan. Como Director de Prospectiva, por mi propia cuenta y simultáneamente preparé un documento crítico llamado el Antiplan. En la ponencia describía esas experiencias y presentaba como tesis principal, que en nuestro país, los llamados planes de la nación habían sido usados como alucinantes “mascarones de proa”. Es decir, que en definitiva, los planes resultaban ser ejercicios académicos con fallas y debilidades metodologícas, que en última instancia se convertían en listados presupuestarios que se alimentaban de promesas y no de proyectos. Consecuentemente, ni se cumplían ni se evaluaban.

La ponencia estaba pautada para las 11 am, pero la Junta Directiva del Congreso había retrasado el programa y mi ponencia sería presentada a las 2 pm. Con Fernando Travieso, José Fernández Revilla, Jorge Giordani y otros profesores del Cendes, nos fuimos hasta el bar de la piscina. Tomé dos piñas coladas, Fernando y Jóse, asumo que cinco cervezas cada uno. A Pedro Pablo Azpurúa, Presidente del Congreso y amigo nuestro, le preocupaba que tanto el ponente como el moderador y el presentador estuviesen celebrando anticipadamente. Con dos piñas coladas mi capacidad verbal se potenciaba, y al igual que lo hubiese hecho cualquier filósofo postmoderno, soy capaz de disparar múltiples adjetivos y conceptos sin reflexionar por un solo momento sobre su concatenación analítica. Para mis amigos fue una exposición brillante, para otros fue un tanto sobreactuada. Jóse quien conocía muy bien la ponencia, como moderador preparó y expuso un excelente resumen. Al mejor estilo del actual Presidente de la República, no sólo hablé de la capacidad epistémica y del proceso de planificación, sino que gratuitamente me extendí sobre otros tópicos. Recuerdos de mi niñez en Upata. La belleza e inteligencia de mi hija Amandita. De manera muy especial y vívidamente describí a las desafiantes esculturas, que se plasmaban en los mascarones de proa. Con un exultante lenguaje poético, como si se tratase de un conjuro mágico, surgieron las imágenes de unas bellísimas jóvenes de largas cabelleras y de exquisitas, hermosas y turgentes fantasías. En todo momento me mantuve dentro de un limpio y aceptable lenguaje académico. Todo concluyó en paz y armonía. Por años, amigos profesores me han preguntan por Amandita. Más tarde, cuando en la Universidad Nacional Abierta conocí a la profesora Ramona Akl, me comentó que junto con otras profesoras y alumnas de la Universidad Católica habían asistido a esa conferencia y quedaron muy satisfechas y sorprendidas.

lunes, 17 de enero de 2011

Ley de Universidades. Cupo Diferencial.

La nueva Ley de Universidades trata de introducir aspectos doctrinarios que violentan el concepto tradicional de autonomía universitaria. Posiblemente esa haya sido la razón por la cual el Presidente de la República no la promulgó. Me he de referir a dos aspectos muy concretos (Paridad del Voto y Admisión Estudiantil), diferentes a los aspectos conceptuales antes mencionados. Una vez más, otra vez más, he de comentar el concepto de Cupo Diferencial (Admisión Estudiantil).

Sobre estos dos aspectos, he leído algunos comentarios por prensa y además manejo una cierta información de la Ley Orgánica de Educación (Queipo) recientemente aprobada, que implica el voto individualizado y sin ponderar de todos los estamentos universitarios: Profesores. Estudiantes. Egresados. Empleados y Obreros. Voy a conceptualizar los dos aspectos con los términos de: Apertura Electoral y Apertura Social. El primer aspecto, la Apertura Electoral, será operacionalizado con el indicador: Derecho al voto para elegir autoridades universitarias. El segundo aspecto, Apertura Social, será operacionalizado con el indicador: Formas y Procedimientos para la Admisión en la Universidad.

En relación al primer aspecto, Apertura Electoral, comentaremos que históricamente y por Ley, la relación de participación entre el voto profesoral y el voto estudiantil estaba establecido en 75% vs 25%. Esta proporción se mantuvo estable hasta la década de los ochenta, ya que los estudiantes votaban directamente para elegir, según fuese el número de representantes estudiantiles, necesarios para integrar junto con los profesores el Claustro Universitario. La participación electoral resultaba de segundo grado para los estudiantes y de primer grado para los profesores. En algún momento y por presión de algunas demandas judiciales, se genera un cambio que en principio era más democrático, por permitir a los estudiantes votar directamente en primer grado. El concepto era correcto, pero la forma como estadísticamente fue implementado, supuso, intencionalmente o no, una cierta anomalía. Esta extraña situación consistía en que, para poder mantener la proporcionalidad original de 75% vs 25%, era necesario que votase el 100% del Padrón Electoral Estudiantil, es decir, que la abstensión estudiantil fuese nula. En la realidad histórica, la abstención estudiantil llegaba hasta un 80%, votando solamente un 20% de estudiantes, principalmente activistas de los partidos políticos. Como consecuencia de este hecho, la verdadera participación entre los dos grupos estaría aproximadamente en 95% vs 5%, en lugar del original 75% vs 25%. Los estudiantes se daban cuenta de que su voto contaba muy poco en las elecciones rectorales, pero no sabían como explicarse el porque de la situación, que ellos mismos habían ayudado a conformar en los años ochenta. Menos aún sabían cómo poder corregirla. Esta corrección era estadísticamente muy sencilla, bastaba tomar como referencia para el cálculo de la relación electoral: Número de Votos Estudiantiles equivalentes a un Voto Profesoral, a los votantes válidos y efectivos --profesores y estudiantes-- luego de haberse efectuado la votación y contabilizado los votos validos. Ello en lugar de los votantes potenciales totales (Padrón Electoral) previo a la votación. Entre el año de 1996 y el año 2010, asistía y fui miembro del Consejo Superior de la Universidad Nacional Abierta, en algunas oportunidades le hice conocer a los representantes estudiantiles de esta extraña situación y como corregirla. Nótese que pasar de un 5% de la participación electoral de los estudiantes a la situación que plantea la nueva ley de universidades, donde pueden votar todos los estudiantes y todos los profesores además de empleados, egresados y obreros, aparte de la complejidad de su implementación y logística, constituye un evento sumamente difícil de aceptar por los profesores, ya que su peso electoral cambiaria del 95% actual a un valor aproximado del 10%. Si pudiéramos cuantificar un coeficiente de apertura, podríamos decir que estará próximo al 90%

Respecto a la Admisión Estudiantil, debo expresar de manera muy aproximada que entre 1960 y 1980, la apertura social de las universidades estaba en un rango cercano al 80%, ya que por una parte, no había que cancelar matrícula y por otra parte había suficientes cupos para que todos los estudiantes pudiesen ingresar. Este último punto tenia una sola excepción, la carrera de Medicina, que a partir de cierto momento --posiblemente 1965-- comienza a utilizar pruebas psicométricas para definir el ingreso a la carrera. Desde 1975, también la Opsu había comenzado a usar pruebas psicométricas, más orientadas hacia el conocimiento que hacia las aptitudes y con el tiempo, en aquellas carreras donde se fue generando una fuerte demanda por cupos, las universidades nacionales, vía las llamadas pruebas internas de conocimientos, aplicadas en cada facultad manejaron cerca del 70% de los cupos, dejándole a la Opsu sólo un 30%. Como una nota lateral se comentaba, que tanto en el proceso de las pruebas internas de las universidades como en el proceso de la Opsu, mediante algún tipo de influencia era posible negociar algunos cupos. No tengo evidencias de que esto haya sido cierto.

Aproximadamente en 1990, se comentó el hecho de que en las carreras de Medicina, Arquitectura, Computación y Comunicación en la Universidad Central, así como en las carreras largas de cinco años de las Ingenierías de la Universidad Simón Bolívar, --ignoro cual sería la situación en otras universidades nacionales-- el 90% de los aspirantes admitidos, provenía de colegios privados y sólo el 10% provenía de liceo públicos. La Universidad Simón Bolívar había previsto un mecanismo de amortiguación a esta situación, con carreras técnicas de corta duración que se ofrecían en la Sede del Litoral en Camuri. Pero a partir de esos años comenzó una mayor presión por la búsqueda de nuevas formas de ingreso y por no usar las pruebas psicométricas que comenzaban a presentar múltiples problemas. Por una parte, el periodo de un año era insuficiente para preparar buenas pruebas psicométricas (validez y confiabilidad) por tanto derivaban hacia pruebas repetitivas de conocimientos. Por otra parte, se ofrecían de manera privada cursos especiales para aprender a responder las pruebas. En estos cursos se disponía de toda la batería de pruebas utilizadas en años anteriores. Nótese que de esta manera, aumentaba la discriminación social, ya que no todos los estudiantes podían afrontar el pago de esos cursos, y que en última instancia, la prueba se transformaba en un ejercicio memorístico.

Dada la presión de grupos universitarios, que percibían una marcada injusticia en la manera como se habían generado estos tipos anómalos de procedimientos para el ingreso, tanto la Universidad Central como la Universidad Simón Bolívar, a pesar de las fallas y debilidades ya conocidas de las pruebas, se las ingeniaron para seguir usándolas. Establecieron unas operaciones y/o programas, creo que se llamaban Andrés Bello o Simón Rodríguez, tratando de aumentar el porcentaje de estudiantes de los liceos públicos en la selección final para el ingreso. Estas operaciones consistían en que profesores y estudiantes le ofrecían cursos compensatorios a los estudiantes más destacados de aquellos liceos ubicados en zonas cercanas a las universidades, para que pudieran salir mejor en las pruebas. Sin lugar a dudas estos procedimientos que pervertían el concepto canónico de pruebas psicométricas, podrían conceptualizarse como un “paño caliente”, “una huída hacia adelante” o según la frase gatopardiana “cambiar para que las cosas no cambien”.

Debo hacer notar que desde 1965 cuando propuse por vez primera el concepto de Cupo Diferencial, las universidades podían haber adoptado una solución más eficaz para ir progresivamente hacia una mayor apertura social, que permitiese a un porcentaje mayor de estudiantes pudiesen ingresar a carreras como Medicina, Arquitectura, Computación y Comunicación en la Universidad Central y las Ingenierías en la Universidad Simón Bolívar. Desde un cierto momento, por las fallas que ya hemos comentado en las pruebas psicométricas, propuse utilizar el concepto de Cupo Diferencial tomando como referencia a las notas de bachillerato. Adicionalmente la aplicación de las pruebas hacia necesario una parafernalia logística y en el caso de la Opsu una operación militar.

En síntesis, podemos establecer que en 1960, con la matricula gratuita, la universidad venezolana se inicia con un parámetro de 80% de apertura social, pero con la aparición de la prueba de Opsu en 1975 y las pruebas internas en las universidades, esta apertura se cierra aproximadamente a un nivel del 20%. En la década de los noventa con los programas compensatorios para alumnos destacados de bachillerato en liceos públicos, este parámetro pudo aumentar levemente a un cierto valor, que estimamos se ha mantenido hasta el año 2010. En este momento de manera confusa y no determinada, la nueva ley de universidades, que ha sido propuesta, trata de imponer una apertura social generalizada para el ingreso estudiantil a un nivel que podría estimarse en un 80%. Lógicamente, las universidades no están preparadas, en un corto tiempo, para pasar de un 20% a un 80% de apertura social. En el supuesto negado de que esto fuera técnica y logísticamente posible, resulta altamente improbable que ese 80% de apertura social --inducido dentro de la propia universidad y no previsto ni preparado desde el bachillerato y la primaria-- fuese conveniente y pertinente para preservar la calidad de la educación universitaria y para conocimientos científicos y epistémicos a la altura de las mejores universidades del mundo. Sin lugar a dudas estamos frente a una situación compleja y muy posiblemente contradictoria y paradójica.

Voy a presentar una síntesis de la historia del Cupo Diferencial. En 1961 me gradúe en Psicología (UCV), de una vez y de manera inmediata me incorpore como profesor de Estadística y de Psicometría. Entre 1961 y 1963 estudié un Postgrado en Planificación en el Cendes. Entre 1963 y 1964 realicé un Postgrado en Estadística en MIT. Desde 1964 hasta 1986 continúe como profesor de Estadística y paralelamente en algunos años como profesor en la maestría del Cendes. Entre 1985 y 1992, ejercí como profesor del doctorado en el Cendes. En 1965, conversando con profesores de Estadística y de Psicometría, pude conocer que los esquimales salían muy deficientemente en el Test de Matrices Progresivas de Raven y que aplicándoles las normas occidentales aparecían por debajo de sus niveles posibles de inteligencia. Obviamente se trataba de un absurdo, producto de un uso inapropiado del artefacto estadístico. Por tanto reflexioné y concluí, que al igual que existían parámetros y/o normas según la edad cronológica de las personas --dado que las pruebas psicométricas, de alguna manera están construidas con elementos culturales y cognoscitivos específicos-- deberían haber normas diferentes para culturas distintas y por extensión para los estratos socioeconómicos establecidos dentro de una misma cultura. Otra opción pudiese haber sido preparar pruebas especiales, ajustadas a cada grupo, estrato o universo estadístico. La primera opción por ser más sencilla sería preferible, es decir una sola prueba y dividir el universo según fuese necesario. De esta manera había surgido la idea inicial del concepto de Cupo Diferencial.

A mediados de la década del sesenta apareció un movimiento llamado los Sin Cupos. Al mismo tiempo, en 1965 por invitación del doctor De Venanzi me había incorporado como miembro académico a la Comisión de Estudio del Rendimiento Estudiantil del Consejo Universitario (CUCERE). Inicialmente la comisión estuvo presidida por el Rector Bianco, el Vicerrector Plaza Izquierdo, el Doctor Francisco De Venanzi y los decanos Gamero y Beznerra. Participaban los directores Emiro Rotundo y Virgilio Urbina, así como los funcionarios asesores Carlos Añez Di Prisco, Guillermo Sánchez Ramos y Antonio Olaizola Córdova. La comisión se reunía en el salón del rectorado una vez a la semana. Estas reuniones me permitían tener un trato cotidiano y amigable con el doctor De Venanzi a quien ya conocía desde mi época de estudiante en el Cendes. El doctor De Venanzi me invitó para que escribiera en la revista Universalia de la cual era director. Un honor y un privilegio para un joven profesor, el poder publicar en la misma revista en la cual escribían los toros bravos de la universidad (Se les llamaban Vacas Sagradas). Recuerdo los nombres de: Juan David García Bacca. Humberto García Arocha. Raúl García Arocha. Foción Febres Cordero. Ildefonzo Leal. Escribí dos artículos, uno titulado Planeamiento Universitario y el otro titulado Cupo Diferencial. Este último artículo tenia como propósito lograr una mayor apertura social en el ingreso a la universidad. Esto me parecía un acto de justicia, ya que permitía incluir a muchos estudiantes que de otra manera quedarían excluidos por pertenecer a un determinado estrato socioeconómico. El concepto de Cupo Diferencial es muy sencillo. Consiste en tomar un cierto indicador cognoscitivo, por ejemplo: Prueba Psicométrica. Prueba de Conocimientos. Notas de Bachillerato y evaluar los valores particulares de cualquiera de esas variables, sobre una partición del universo estudiantil de aspirantes, con normas distintas para cada partición. Como criterio para dividir el universo, a manera de ejemplo se podían utilizar distintos indicadores: (a) Los estratos socioeconómicos (equivalente al número de años de estudio en un liceo público o en un colegio privado), (b) La región de origen del estudiante (equivalente al sitio --metrópolis, ciudad o pueblo-- donde el aspirante estudió el quinto año de bachillerato).

Desde el año de 1960 y hasta el año 2005, tuve frecuentes contactos con rectores, decanos y directores de las universidades nacionales, y por mi condición de miembro fundador y asesor técnico de la Opsu, tuve mucha relación con algunos de sus directores, en especial Eduardo González Reyes, Iván Olaizola y Luis Fuenmayor Toro. En todo momento trataba de explicar en que consistía el concepto de Cupo Diferencial y cuales serían sus ventajas. De la misma manera, a lo largo de esos años, en diferentes revistas y publicaciones universitarias y en múltiples congresos y seminarios expuse en que consistía el concepto. Con ciertas limitaciones, adaptando el concepto de acuerdo con la información que estuviese disponible, pude aplicarlo en dos oportunidades: (A) A mediados del año 1970, estaba dirigiendo y finalizaba con el Proyecto de Investigación sobre Rendimiento Estudiantil. Participaba un equipo numeroso de colaboradores (Esther Holcblat. Lily Marcano. Ennio Paniz. Manuel Cemborain. Enrique Añez. Gianfranco Incerpi. Hernán Méndez). En ese año, los aspirantes a estudiar medicina, de manera violenta e incorrecta, se habían negado a presentar la prueba de admisión y la habían quemado públicamente. Como una solución de emergencia y por invitación del Rector Bianco, en ese momento --de una manera restringida-- pude aplicar el concepto de Cupo Diferencial. Utilicé las notas del cuarto año de bachillerato. El equipo técnico de CUCERE --al rededor de veinte profesionales universitarios-- se trasladó durante dos semanas a los archivos del Ministerio de Educación, registró la distribución de las notas en aquellas asignaturas del cuarto año de bachillerato donde figuraban los aspirantes a ingresar y se determinó que lugar ocupaban en cada asignatura. De esta manera, se pudo calcular los valores percentiles correspondientes. Este procedimiento, aplicado sobre cada asignatura, sería equivalente a una partición estadística del universo. Años más tarde obtuve la información de que la cohorte correspondiente a ese año de 1970, había logrado un alto nivel en el coeficiente de graduación, cercano a un 80%. (B) Entre Julio y Agosto de 1974 --por solo dos meses-- se me ofreció la oportunidad y la responsabilidad, por una parte de diseñar un proyecto nuevo y novedoso y por otra parte, brevemente, de dirigir --técnicamente-- el Programa de Becas Gran Mariscal de Ayacucho, que un año después en 1975 se transformaba en la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho. En Agosto de 1974 aplique el concepto de Cupo Diferencial, fue seleccionado y publicado en prensa, el primer grupo de aspirantes, que dos meses después viajaba al exterior. Utilizando las notas de bachillerato, ponderadas según el tipo de carrera a estudiar, pude aplicar el concepto de Cupo Diferencial sobre una división de universo, utilizando lo que fue conocido como Cuadricula de Selección en Doble Entrada (3 x 3): Años estudiados en un liceo publico o en un colegio privado: Público (1). Intercalados o Distribuidos (2). Privados (3). Región de Procedencia Metrópolis (1). Ciudad (2). Pueblo (3). Este procedimiento de selección mantuvo una vigencia de cinco años (Gumersindo Rodríguez. Guillermo Domínguez. Leopoldo López. Ruth Lerner de Almea). En un momento dado, se comentó como un hecho relevante que jóvenes estudiantes del Alto Apure y del Territorio Amazonas habían llegado --desconcertados y desorientados-- a Paris, Londres y Nueva York para estudiar. Este hecho para algunos fue motivo de críticas y para otros fue motivo de elogios, pero de cualquier manera, le dio notoriedad a una absoluta y transparente apertura social en el otorgamiento de becas gubernamentales, situación que nunca antes se había visto en el país. Las universidades nacionales pudieron conocer y enterarse, de que existían otras formas y manera de realizar una selección estudiantil.

Por razones que nunca he conocido ni voy a entender, las universidades, sus autoridades y sus dirigentes, durante esos largos años desde 1965 hasta este año 2010 no se han interesado por conocer y analizar el concepto de Cupo Diferencial. En el fondo lo que ello puede implicar, aunque exista una cierta preocupación social, es que no había una intención firme y decidida para lograr una apertura social efectiva. En el año 2000, Luis Fuenmayor --director-- y Vannesa Balleza --asesora-- en la Opsu, mostraron interés por aplicar el concepto de Cupo Diferencial. Se me contrató para diseñar un instrumento que por una parte fuese equivalente al Graffar de Méndez Castellano, y por otra parte que utilizara información adicional a las cuatro variables originales del Graffar. Con la colaboración del Ingeniero Edgar Matheus, diseñamos, construimos y validamos el instrumento solicitado. Este instrumento sería utilizado para dividir el universo estadístico de los aspirantes en cinco grupos sociales y tanto la prueba de Opsu, como las notas de bachillerato, transformadas en percentiles, serían ajustadas mediante normas y parámetros para cada uno de los cinco grupos. Desafortunamente en el año 2003, Fuenmayor y Vannesa se retiraron de Opsu.

Una reflexión final de carácter metodológico. Si desde 1965, en las universidades nacionales con sus equipos técnicos, se hubiese trabajado seriamente con el concepto de Cupo Diferencial, especialmente utilizando las notas de bachillerato, consecuentemente transformadas, ajustadas y ponderadas, se hubiesen desarrollado estadísticamente modelos de predicción cada vez más eficaces, objetivos y pertinentes. En este momento se tendría una apertura social en la Admisión Estudiantil, que hubiese enfrentado y/o moderado cualquier intento gubernamental para imponer un modelo que no es ni logísticamente ni conceptualmente aceptable.

viernes, 14 de enero de 2011

Artículos Científicos. Comunicaciones Descriptivas. Ensayos Epistémicos

Con motivo de la eliminación del PPI y de la proposición de una nueva Ley de Universidades, he leído en El Nacional (A Tres Manos) algunos artículos periodísticos o ensayos filosóficos relacionados con la Universidad, la Ciencia, la Tecnología y la Investigación. Casi todos los artículos --excepto “Identidad Marxista” de Edgard Morìn, que recientemente he comentado-- han sido escritos en un cierto nivel abstracto de generalidad conceptual, nivel que voy a denominar Nivel 1. En este nivel, existirá una gran variabilidad en las posibles interpretaciones semánticas de los términos utilizados. El comentario que intento presentar pertenece a un Nivel 2 que voy a denominar como descriptivo. Aunque no es usual, podría existir un Nivel 3, el más concreto de todos, que sería básicamente metodológico. En este nivel existirá muy poco margen de interpretación semántica.

Debo afirmar y confesar, que no logro entender los artículos escritos en el Nivel 1. La razón puede ser muy simple. Cada autor desarrolla --contextualmente-- sus propios conceptos o códigos, que al ser interpretados de manera distinta por cada lector, sería necesario un proceso previo de diálogo, maduración y maceración para alcanzar una mínima convergencia para poder comunicarse eficazmente. No dominamos conceptualmente y en un nivel abstracto, una lengua recién aprendida. He de recordar que hace algunos años afirmaba: “La filosofía es el lenguaje apropiado para hablar de aquello que no existe”. Asumo que de ello deriva su encanto y el hechizo que milenariamente ha cautivado y sigue cautivando a todos sus practicantes.

Me voy a referir concretamente al tipo de publicaciones que promueven y aceptan las revistas científicas en las diferentes áreas disciplinarias. Partiendo de una ordenación aceptada históricamente del conjunto de disciplinas, de manera arbitraria y convencional sólo me he de referir a un espectro disciplinario intermedio. Se excluye en un extremo a la Lógica, la Matemática, la Física y la Química y en el otro extremo a la Historia, la Ética, la Estética y la Filosofía. Las revistas científicas promueven, aceptan y clasifican las colaboraciones que luego publican en tres categorías básicas: Artículos Científicos. Comunicaciones Descriptivas. Ensayos Epistémicos. En general, las revistas científicas no publican Ensayos Filosóficos. Nótese como cuestión muy importante, que estas categorías, que las propias revistas científicas promueven y aceptan para su publicación, deben ser consideradas como una definición operacional bien lograda, validada precisamente por la propia práctica editorial.

La estructura editorial de las comunicaciones es muy similar entre las diversas revistas científicas: (a) Introducción. (b) Materiales, Métodos e Indicadores. (c) Resultados y Discusión. (d) Conclusiones. Los artículos presentan una estructura más libre, con una mayor carga en aspectos teóricos, que con una necesaria innovación metodológica tratan de comprobar una hipótesis o confirmar una tesis. El ensayo resulta ser más personal y por ello presenta una estructura aún más libre y espontánea. En las comunicaciones se pueden distinguir dos instancias. En la parte inicial del espectro disciplinario: Medicina. Agricultura. Ecología, generalmente los materiales y los métodos (equivalentes a indicadores) son bien conocidos y probados, sólo se presenta una aplicación --sin cambios en la metodología-- en un ámbito y/o universo distintos. En la parte final del espectro disciplinario: Bibliometría. Educación. Sociología, por ser disciplinas con un menor desarrollo histórico generalmente presentan innovaciones metodológicas, con la proposición de nuevos indicadores (equivalentes a materiales y métodos), que son aplicados sobre ámbitos y/o universos iguales o diferentes.

Estimo que en las revistas científicas, la proporción de las frecuencias entre las tres categorías de publicación son las siguientes: Comunicaciones Descriptivas (80%). Artículos Científicos (15%). Ensayos Epistémicos (5%). Está asimétrica proporcionalidad debería tener algún significado. En referencia a la pertinencia, la calidad y la creatividad, aún sin haber alcanzado una estructura expositiva bien ordenada, podemos adelantar algunos juicios u opiniones. En el corto plazo, las comunicaciones son más pertinentes que los artículos. Los artículos son más creativos y de mayor calidad científica que las comunicaciones. Los ensayos son más creativos y más especulativos que los artículos. Como ya hemos mencionado, las comunicaciones que presentan innovaciones metodológicas, son de mayor creatividad que aquellas que simplemente utilizan una metodología bien conocida y probada.

viernes, 7 de enero de 2011

Nueva Ley de Universidades. Cupo diferencial. Referéndum 2007

Estoy preparando un comentario en relación a la nueva ley de universidades sobre dos aspectos concretos: (1) Paridad del voto profesor/estudiante. (2) Formas y procedimientos de la admisión estudiantil. Como sorpresa agradable por una coincidencia, Domingo (02/01/2011 El Nacional) comento Rigoberto Lanz dos tesis e ideas generales, que están en el fondo de los aspectos concretos que estoy desarrollando. Las dos tesis a las que se refiere Lanz son las siguientes: (a) Durante mil años las universidades no se han transformado y que la fuerza para una transformación nunca ha surgido de las propias universidades. (b) Que cuando los gobiernos han tratado de transformar a las universidades, el resultado ha sido catastrófico.

En lo que respecta a la primera parte, entre el año de 1960 y el año 2010 esta ha sido aproximadamente la situación de universidad venezolana. En lo que respecta a la segunda parte, en este año 2010 estamos presenciando el intento de la Asamblea Nacional y el Ministerio de Educación Superior, que violentando el concepto tradicional de autonomía, trata de introducir transformaciones en las universidades, que con toda seguridad pudieran ser catastróficas. En referencia concreta a los dos puntos que trataré en mis próximos comentarios: La distribución del voto entre los distintos estamentos que la integran, para conformar el claustro universitario y la admisión estudiantil para el ingreso, en ambos casos, la universidad venezolana en todo estos años ha mantenido y defendido con gran tenacidad, un mínimo porcentaje de apertura aproximadamente de solo un 10%. Ahora mediante la nueva ley de universidades, se trata de imponerle un porcentaje de apertura que estimo estará alrededor del 80%. Esta cuestión, por una parte no es ni físicamente ni institucionalmente posible de cumplir, y por otra parte, en el supuesto negado que esto pudiera llegar a implementarse, la calidad y producción de conocimiento, se deterioraría aún más de lo que lo ha sucedido en los últimos años. Estos dos aspectos los voy a ejemplificar y ampliar en el comentario que estoy preparando para la próxima semana. (Nota Actualizada 05/0172011. El Presidente de la República decidió no promulgar la Ley).

Buscando referencias anteriores sobre el concepto del Cupo Diferencial y a la renuencia de las Universidades Nacionales Autónomas (1965/2010) si quiera a considerarlo como una discusión académica, me encontré con un documento escrito en el julio del 2007, titulado “Posicionamiento Personal y Reconocimiento para Ramón Piñango”. Lo volví a leer cuidadosamente y me encontré en el síndrome “espejito espejito” (Antonio Azocar) con un excelente documento. En ese documento y en un addéndum titulado “Piedra, papel y tornillos”, adicionalmente hice unos pronósticos para el referéndum del 2007 respecto a la Reforma Constitucional, donde según mis estimaciones estadísticas, ganó la opción NO con 5.150.000 votos contra 5.100.000 de la opción SI oficialista (menos del 1% REP). Mis pronósticos resultaron muy ajustados y verosímiles, por que a partir de un voto duro de la opción NO de 4.200.000 votos, estimaba que era necesario extraer del estrato D- y del estrato E, alrededor de un millón de votos. En efecto, sorpresiva y milagrosamente apareció ese millón de votos, creo que por estas dos razones: (a) Trecientos mil votos que aporto el disidente PPT. (b) Setecientos mil votos que se deslizaron desde el oficialismo y que el año anterior (2006) habían votado por la opción presidencial (7.500.000 votos). Posiblemente y esto es una hipótesis, tuvo mucho que ver con este deslizamiento, por una parte un rechazo de la sociedad venezolana al fantasma del comunismo y por otra parte a la circunstancia que unos días antes del referéndum, el Presidente de la Republica solicitó a la Unión Europea, la condición de beligerantes para las guerrillas colombianas.

Respecto a los resultados oficiales del referéndum del 2007, el CNE, por más demandas que se hayan intentado ante el Tribunal Supremo, se ha negado a publicar los resultados oficiales detallados y definitivos. Creo que de una manera novelada, al estilo de “El Pasajero de Truman” o del “Falke”, puedo recomponer los hechos de esta manera: (a) Cercano a las doce de la noche, la Sala Situacional de Miraflores vía las actas electorales --Telefono. Internet-- conocía los resultados exactos con el 100% de los votos emitidos. La oposición manejaba una información similar, aunque solo con el 98% de las actas de votación. (b) El CNE, que debía haber dado un primer boletín oficial entre diez y once de la noche, no lo había hecho. Posiblemente esperando una señal de Miraflores. (c) A las doce de la noche, el Presidente Chávez a sabiendas que había ganado la opción NO, decide finalmente aceptar el resultado. (d) Se lo comunica al CNE y a la una de la mañana se ofrece el primer boletín oficial. Creo que en ese momento el resultado ofrecido fue 4.500.000 para la opción NO y 4.400.000 para la opción SI (menos del 1% REP), estableciéndose que se habían escrutado el 88% de las mesas/actas. (e) Por un mal consejo de los asesores estadísticos del CNE, la Presidenta Tibizay Lucena afirmó que los resultados eran estadísticamente irreversibles (esta no es una afirmación factualmente absoluta, siempre se debe asumir 1% de nivel significación estadística). En la realidad, los resultados eran factualmente irreversibles, por que se conocía el conteo final con el 100% de los votos registrados. Por ello lo que no se podía afirmar, con el 88% de los votos escrutados y una diferencia de 100.000 votos, era que los resultados fuesen estadísticamente irreversibles. Esto lo declaro al día siguiente a la prensa una profesora de la Universidad Simón Bolívar. (f) De manera inmediata, en un gesto teatral y prematuramente democrático, dado que solamente estaba escrutado el 88% de los votos y la diferencia era muy pequeña, el Presidente Chávez, utilizando también el término de irreversible admitió rampante y democráticamente la victoria de la opción NO. (g) Evidentemente hubo algún tipo de manipulación con las cifras, en cuanto al porcentaje (88%) de las actas comprobadas oficialmente, pero sin alteraren ningún momento la verdad última del triunfo de la opción NO. (h) Si se publicasen los resultados detallados y definitivos, por métodos y procedimientos estadísticos, se pudiese descubrir cual fue esta manipulación. (i) En todo caso, no será como una Oposición Oscura y Obcecada y también una buena parte de la Oposición Democrática han afirma, al creer que la Opción NO gano por una diferencia del 8% y que la acción del famoso Hacker Ruso, nuevamente acomodó los resultados con un procedimiento de manipulación y fraude electrónico. Interesante. (j) Nuevamente me sale el recuerdo del documento “El Cisne Negro” de septiembre del 2004 en relación al referéndum revocatorio 2004.

lunes, 3 de enero de 2011

Morín. Misterio Existencial. Patrones de Coherencia. Diana Epistemica.

A. He leído (A Tres Manos. El Nacional 19/11/2010) un excelente e interesante artículo titulado Identidad Marxista del productivo pensador francés Edgar Morín. Sostiene Morín, que habiendo sido marxista desde los veinte años, se imagina como una serpiente que cada estación cambia de piel y abandona como un cascarón muerto esa envoltura externa. Cito: “Cuando fundamos la revista Argumentos en 1956, Jean Duvignaud tuvo el coraje de decir que era necesario dejar de llamarse marxista. Yo dudé y luego he tomado conciencia de que esa era una envoltura que ya estaba fuera de mí como la piel de una serpiente que muda”. Morín consideraba que debía cambiar esa envoltura, y que de esta manera superaba a Marx, mediante una integración con otros autores y ámbitos epistémicos. Cito “Mi marxismo, o tal vez mi hegelo marxismo, integraba en 1950 los aportes de Freud, Jung, Fereneczi, Otto Rank y otros filósofos como Jankelevitch o Bachelard. Pero a finales de los años cincuenta, yo abandoné esta suerte de envoltura en provecho de una constelación de pensamientos, donde Marx y Hegel tienen desde luego, su lugar como Heráclito, Pascal, Kant, Nietzsche, Husserl, Heidegger. Yo he superado a Marx integrándolo”.

B. Después de leer y releer varias veces el artículo, mi primera reacción y a su vez mi más definitivo juicio, ha sido el de pensar y el de creer que Morín y yo, en nuestra vida universitaria, académica e intelectual, aunque trabajando en campos epistémicos muy diferentes entre sí, hemos sido muy afortunados. Yo más afortunado aún que Morín. Desde muy jóvenes, ambos hemos tratado de integrar y de articular conocimientos dispersos y seguramente confusos y no ordenados. Cito “El Marx que me había fascinado durante mi juventud era aquel que buscaba articular todos los conocimientos y ligarlos con la política. Yo permanezco fiel al pensamiento de sus Manuscritos de juventud”. Cito “La manera de querer integrar los conocimientos dispersos (....) me ha hecho aparecer por mucho tiempo como disperso, o superficial, o desviante”. Por la naturaleza expansiva e individualizada de ese tipo de conocimiento, se trataba de una empresa muy difícil de culminar exitosamente. Por la naturaleza del tipo de conocimiento, donde yo me he esforzado y especializado, tuve la suerte desde un principio de concentrarme y restringir mi búsqueda. ”El zorro y el erizo”. Morín ha sido un esplendoroso arcoiris, orientándose como un pensador intelectual. Contasti un dardo centrado, orientándose como un pensador epistémico.

C. En las siguientes citas, Morín se define estructuralmente a sí mismo como filósofo, científico, universitario e intelectual. De alguna manera, con algunas leves y analógicas aclaratorias, podría ser también mi propia caracterización. Cito: (a) “Por lo demás, yo no soy un filósofo a los ojos de la mayor parte de los filósofos profesionales, ni científico para la mayoría de los científicos profesionales. Yo soy algo que escapa de las categorías usuales”. Con el término de científico, en las Ciencias Sociales Morín apunta hacia el fondo/contenido de disciplinas tales como, Sociología. Política. Psicología. Historia. Ética. Por lo contrario, yo he apuntado hacia la forma/estructura, en especial en disciplinas tales como Estadística, Psicometría y Semántica. (b) “Yo tengo efectivamente muchas identidades en el seno de mi identidad”. Obviamente, asumo que se trata de identidades epistémicas y no psíquicas. (c) “Yo no soy un universitario dedicado, no obstante que tengo un pie en la universidad; tampoco un intelectual típico, no obstante que tengo un pie dentro de esta casta”. Con la versatilidad, viene asociada una cierta variabilidad y/o dispersión. (d) “Yo soy de izquierda pero independiente de todo partido”. Pensar con objetividad y pertinencia, necesariamente exigirá libertad intelectual. Hasta aquí nos hemos identificado mutuamente. A partir de ahora nos diferenciamos. Dice Morín. Cito “Hay muchas maneras de ser marxista. Por mi parte, yo he sido un marxista abierto”. Cito: “El libro Autocrítica me ha inmunizado, no solamente contra el comunismo estaliniano, sino contra todas las derivas de razonamiento fundadas sobre la reducción de un fenómeno complejo según una visión maniquea del mundo”. Por lo contrario, yo nunca he leído absolutamente nada sobre marxismo o filosofía marxista. Aquí está el núcleo que implica o genera la razón por la cual creo que siendo ambos muy afortunados yo he sido aún más afortunado.

D. El marxismo más que una filosofía, ha sido casi una religión y la gran mayoría de jóvenes e intelectuales, desde el siglo XIX, durante mucho más de cien años han utilizado un tiempo precioso y potencialmente productivo en discusiones cuyos términos y/o conceptos aún todavía --siglo XXI-- no han sido suficientemente bien definidos y establecidos. Recuérdese la falacia “El fin de la historia”. Esta última característica, que ha sido muy notoria en el marxismo, se extiende también hacia la filosofía, sociología, psicología y política. Sin que la siguiente afirmación aloje en absoluto un matiz despectivo y/o crítico, debo expresar y aclarar que igualmente nunca he leído a Freud, Jung, Fereneczi, Rank, Jankelevitch, Bachelard, Marx, Hegel, Heráclito, Pascal, Kant, Nietzsche, Husserl, Heidegger. Los llamados filósofos postmodernos, denunciados y puestos al descubierto recientemente en 1997 (Sokal y Bricmont), independientemente del contenido confuso de sus mensajes, pero principalmente por haber utilizado de manera intencional una terminología ambigua y engañosa, constituyen un capítulo aparte y criticable. De Pascal, a quien considero un genio por encima de Descartes, aparte de conocer una breve biografía, he analizado muy a profundidad su frase más famosa “El corazón busca razones que la razón ignora”, y adicionalmente he estudiado analíticamente y reflexionado existencialmente sobre su también famosa apuesta. Pascal, basándose en la estructura de los juegos de azar y la conformación de la esperanza matemática en las apuestas, fue el creador de la primera teoría matemática de la probabilidad. De Kant sólo he tratado de aclarar, establecer y comprender epistemícamente la diferencia entre Noúmeno y Fenómeno. Por lo contrario, durante toda mi vida, he leído, releído, analizado y reflexionado, por más de cincuenta años, muy selectivamente, solo partes y/o fragmentos pero muy concentradamente a tres cuasifilósofos, pensadores en los términos de Morín. Ellos son Bridgman (Capítulo introductorio de su obra más conocida La Lógica de la Física Moderna 1927). Wittgenstein (Los fragmentos finales del Tratactus 1923 y unas decenas de notas numeradas de Investigaciones Filosóficas 1953, relacionadas con el tema del significado). Ullmo (Capítulo introductorio de su libro El pensamiento científico moderno 1958). Posteriormente incorporé a Saussure. A diferencia de los tres autores anteriores se trata de un especialista, fundador de la Lingüística Moderna (Capítulo sobre Semántica en sus Apuntes publicados como Curso de Lingüística General 1916). Morín por su parte había escogido “una constelación de pensamientos” y/o “conocimientos dispersos” que eran muy difíciles y complejos de integrar y/o articular. Asumo que contemporáneamente Bachelard, Morín, Eco y Savater, han sido --entre otros-- cuatro pensadores, que han estado muy cerca de aproximarse a ese paradigma. Sin mostrar evidencias, estoy seguro, que de alguna manera, estos cuatro filósofos --por la magnitud y riqueza de su obra--, quedaron impactados frente a la fascinación y el reto que representaría aceptar y tratar de integrar conocimientos y de esta manera resolver un cierto tipo de enigma epistémico que desde todos los tiempos ha surgido con fuerza y esplendor. Siento que a mí me ha pasado algo parecido. En mi caso así creo que por vez primera apareció el misterio. A continuación relato.

E. Relato. Cuando tenia siete años de edad, había visto en el cine, una serie referida a la lucha del héroe Fumanchú, enfrentándose con los magos del templo en el continente perdido de la Lemuria (La Lemuria en el Océano Pacifico es el equivalente a la Atlántida en el Océano Atlántico) como consecuencia durante un tiempo, en el patio trasero de mi casa, siempre estaba persiguiendo gatos, animales misteriosos que me parecían que ocultaban algún secreto. Yo pensaba que en la cueva, donde supuestamente vivían y dormían, estaba precisamente la puerta de entrada al continente sumergido de Lemuria. Obviamente, nunca pude encontrar la tal e inexistente cueva. Debo recordar que nací en Upata, tierra de poetas --Concha Acevedo de Taylhardat. Teodoro Cova Fernández. María Cova Fernández. Anita Acevedo Castro.-- puerta de entrada a la selva guayanesa. Leí de joven la novela Canaima de Don Rómulo Gallegos y me impresionó la fatalidad y determinación representada en el personaje principal de Marcos Vargas. Anteriormente, en una publicación gráfica semanal de dibujos animados, había leído algunas referencias sobre la cultura celta: Bosques. Noches. Rituales. Ceremonias. Sacrificios. Sacerdotes. Druidas. Vates. Bardos. Poetas, que de alguna manera implicaban la posesión de ciertos conocimientos mágicos. Desde joven había de estar fascinado por el misterio. Afortunadamente, desde niño había manifestado ciertas facilidades para los cálculos aritméticos y matemáticos, consecuentemente me orienté a resolver el Misterio Epistémico y no el Misterio Astral. En esa fascinación que implicaba resolver misterios, acertijos y pequeños problemas de cálculo que yo mismo me inventaba, tempranamente había descubierto una vocación y encontrado un norte existencial. Por otra parte y posiblemente desde la escuela primaria, sin yo proponérmelo, había estado desarrollando incipientes patrones de coherencia que luego se convertirían en un instrumento metodológico idóneo, para avanzar en la integración de conocimientos pertenecientes a diversos ámbitos. “Las espadas ociosas sueñan con sus batallas, otro es mi sueño” (Borges). Este instrumento lo fui desarrollando durante el bachillerato y principalmente en mis primeros años de estudios universitarios en la facultad de ingeniería. Luego los continué perfeccionando y mejorando. Más tarde con el estudio de la Estadística, la Psicometría, la Semántica y el Operacionalismo, logré definir, precisar y concretar una dirección epistémica como ámbito de estudio y de reflexión. Así como Morín --en algún sentido-- superó a Marx integrándolo, de manera equivalente y/o parecida, pero en una franja estrecha del contenido de sus respectivas obras --amplia, extensa y diversa-- y manteniendo siempre la misma dirección y continuidad, yo he avanzado en relación a Saussure, Bridgman, Wittgenstein y Ullmo, integrándolos conceptualmente en torno al tema epistémico del significado. He tensado mi arco, lanzado mi dardo y alcanzado la diana.

F.
En un próximo comentario, más extenso, prometo describir más detalladamente algunas de mis experiencias en primaria, bachillerato y universidad, que considero funcionaron como un entrenamiento pertinente, aunque involuntario, que me permitió desarrollar la capacidad mental, que voy a denominar como Patrones de Coherencia y que posteriormente ha sido el instrumento que he utilizado, por una parte para pensar creativamente y por otra parte para lograr integrar acopladamente y con sentido, conocimientos dispersos y difusos. Por ello me he venido convirtiendo y transformando paulatinamente, primero en un investigador, luego en un científico y finalmente en un pensador epistémico. Como un caso extremo respecto al funcionamiento de los patrones de coherencia, y en este caso particular entre dos ámbitos, uno epistémico y aparentemente racional y otro de carácter emocional y/o sentimental, dándole la razón a Pascal, me llama la atención, el haber tenido noticias de científicos, escritores e intelectuales, que manteniéndose desde su juventud en la condición de obstinados No Creyentes, posiblemente por que en esa época fueron también militantes marxistas, pero que con el paso de los años, posteriormente, han manifestado profesar un culto y una devoción apasionada y fervorosa --por lo menos en sus formas y rituales-- en referencia a muy reconocidas y milagrosas vírgenes locales, tales como La Divina Pastora en Barquisimeto Venezuela, La Virgen Morena de Guadalupe en México y la Virgen del Rocío en Huelva España.

G. Luego de haber escuchado varias veces y de manera repetida, la Navarra de Sarasate y a pesar de las miserias que aparecen con las secuelas del tratamiento, me genera una vivencia maravillosa, sentir que he logrado alcanzar la condición de pensador epistémico. Si se quiere, una aproximación al sueño exacerbado y desmesurado del Doctor Fausto, según una de las ultimas versiones literarias de ese mito.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Conjeturas libres y asistemáticas sobre Wittgenstein y el Tractatus.

1. Estos comentarios han sido titulados con el término de conjeturas, pero algún lector ortodoxo podría considerar que se trata de una ficción, ya que, en efecto, nos proponemos rellenar los vacíos que sean necesarios para alcanzar conclusiones razonablemente verosímiles y coherentes. En cuanto a la condición de libres y asistemáticas de las conjeturas, estoy siguiendo el mismo estilo --no estructurado, por decirlo de alguna manera-- que el propio Wittgenstein utilizó para pensar y escribir ese conjunto abigarrado y frondoso de notas y comentarios que posteriormente, cuando se publicaron fueron tituladas, en 1953, como Investigaciones Filosóficas. Tal como él mismo lo confiesa en su prólogo “Mi intención era desde el comienzo reunir todo esto alguna vez en un libro, de cuya forma me hice diferentes representaciones en diferentes momentos. (….) me parecía esencial que en el los pensamientos deberían progresar de un tema a otro en una secuencia natural y sin fisuras (….). Tras varios intentos desafortunados de ensamblar mis resultados en una totalidad semejante, me di cuenta de que eso nunca me saldría bien, que lo mejor que yo podría escribir siempre se quedaría solo en anotaciones filosóficas; que mis pensamientos desfallecían tan pronto como intentaba obligarlos a proseguir, contra su inclinación, en una dirección”.

2. A pesar del carácter asistemático de los contenidos de estas conjeturas, para beneficio y orientación del lector, voy a proponer, establecer y seguir un cierto orden externo en la presentación de los temas: (a) División del texto del Tractatus en tres partes, de muy distintas dimensiones cada una, y según sea mi criterio sobre el contenido sustantivo y disciplinario de las mismas. (b) Conjeturas sobre los distintos periodos y la existencia de una diferencia temporal entre el momento de pensar un contenido y el momento de plasmarlo y escribirlo en forma de texto. (c) Tres tesis a ser planteadas. De manera resumida: (i) Por qué Wittgenstein y el Tractatus fueron aceptados de manera tan expedita, tanto en Cambridge como en los exclusivos círculos de matemáticos y filósofos que hacían vida académica en Europa. (ii) Por qué Wittgenstein no ha tenido un reconocimiento mayor en el escalafón de la Lógica y/o de la Filosofía actual. (iii) Por qué Wittgenstein no ha influido suficientemente ni en la filosofía ni en la epistémica actual. (d) Soportes documentales extraídos de los prólogos de sus dos libros principales: Tractatus e Investigaciones Filosóficas. (e) Soportes documentales extraídos directamente del texto de sus dos libros. (f) Interpretaciones y explicaciones. (g) La metáfora de la escalera. (h) Proposiciones sobre una aproximación semántica hacia la lengua. (i) Un test epistémico para el siglo XXI. (j) Wittgenstein un paradigma.

3. El Tractatus lo vamos a dividir en tres partes secuenciales (A) Lógica y Epistémica, desde el punto 1 hasta el punto 6.3 (92%). (B) Ética, Estética y Mística, desde el punto 6.4 hasta el punto 6.52 (7%). (C) Ciencia, Epistémica y Filosofía, conformada por tres puntos 6.53/6.54/7 (1%).

4. Consideramos que el Tractatus fue pensado en un cierto momento y posteriormente fue escrito y terminado en tiempos diferentes. Conjeturamos esta posible cronología: Parte (A), Lógica y Epistémica posiblemente fue pensada entre 1911 y 1914 (Cambridge/Clases y Seminarios con Russell), y posiblemente fue escrita entre 1914 y 1917 (combatiente en frente de guerra). Parte (C), Ciencia, Epistémica y Filosofía, posiblemente fue pensada entre 1917 y 1918 (combatiente en frente de guerra), y posiblemente fue escrita entre 1918 y 1919 (prisionero de guerra en Italia).

5. Tesis (I). Por qué durante el periodo 1920/1950 el Tractatus fue encumbrado y considerado como una de las obras filosóficas más relevantes de su época. Posible respuesta: (a) Wittgenstein pertenecía a una influyente familia judía y multimillonaria, que participaba intelectual y activamente en el esplendor político, artístico, científico y filosófico reinante en la Viena Imperial de esa época (1890/1918). (b) En las comunidades científicas y filosóficas de Europa existía en una gran proporción miembros de origen judío que, lógicamente, deberían haber sentido gran simpatía y admiración por Wittgenstein. (c) En Cambridge, Wittgenstein, que previamente había sido recomendado por Frege, fue un discípulo apadrinado y protegido por Russell, quien en 1922 le escribió la introducción para el Tractatus. (d) El prestigioso Círculo de Viena, durante la década del 20, acogió favorablemente, estudió y analizó el Tractatus.

6. Tesis (II). Por qué, habiendo sido Wittgenstein reconocido desde un principio por su genio, talento, inteligencia, dedicación y obsesión por el estudio de la lógica y el lenguaje, no ha logrado alcanzar un lugar más prominente y destacado en el escalafón científico o filosófico del siglo XX. Posible respuesta: Sí Wittgenstein se hubiese interesado por las matemáticas puras o aplicadas a la física, posiblemente hubiese alcanzado logros y aportes equivalentes a Cantor, Godel o Heisenberg. Es más compacta y sólida la relación Matemática/Realidad Material, que la porosidad de la relación Lógica/Realidad Epistémica, que en esa ambición misteriosa y soberbia de Wittgenstein fue el área disciplinaria analizada en el Tractatus. El problema no estaba en Wittgenstein, sino en lo que constituye la esencia de la filosofía. “La filosofía es el lenguaje apropiado para hablar de aquello que no existe” (Sobre Arte y Humanismo. Claves Epistémicas Integradas), cuestión que Wittgenstein en sus propios términos había puesto al descubierto en las páginas finales del Tractatus (No decir nada más que lo que se puede decir. De lo que no se puede hablar, se debe callar).

7. Tesis (III). Por qué Wittgenstein, a pesar de ser citado extensivamente, no ha influido en la filosofía, ni desde el punto de vista de su contenido sustantivo, ni desde un punto de vista vocacional disciplinario. Cito a Valdés Villanueva, Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Oviedo, traductor del Tractatus (Taurus/2002). Dice en su introducción: “es curioso que, mientas que Wittgenstein es uno de los íconos culturales del Siglo XX, sus concepciones filosóficas no hayan tenido prácticamente ningún eco sustancial en la filosofía contemporánea”. Posible respuesta: por honestidad y/o soberbia intelectual Wittgenstein encontró y reconoció en 1945 (Prólogo del mismo Wittgenstein en su libro Investigaciones Filosóficas, publicado en 1953) que el Tractatus presentaba errores. Conjeturamos que los errores posiblemente se encuentran en la parte (A) Lógica y Epistémica. Más contundente aún, en el mismo texto del Tractatus (6.53/6.54/7) se afirma la utilidad muy relativa e indirecta (Inutilidad) de la filosofía (Tirar de la escalera una vez que se ha subido en ella). Conjeturamos que esta última afirmación, agrada y complace a los filósofos neopositivistas epistémicos (Círculo de Viena), pero perturba e incomoda a los filósofos ontológicos metafísicos (Tradicionales), que constituyen una mayoría bien establecida.

8. Aunque las tres tesis están muy correlacionadas entre sí, vamos a hacer énfasis en la tesis (III), que consideramos la más trascendente y fuente de las más polémicas discusiones y consecuencias. Presentaremos elementos --citas del propio Wittgenstein-- para soportar, de alguna manera, las conjeturas anteriores. Citaremos primero de los prólogos (Tractatus e Investigaciones Filosóficas) ya que consideramos que los textos de los prólogos recogen de manera explícita e interpretada, el pensamiento más profundo, definitivo y acabado del autor. En segundo lugar, citaremos directamente del corpus del texto, de tal manera que el lector pueda evaluar por sí mismo la coherencia entre lo expresado en el prólogo y lo que está escrito en el corpus.

9. Wittgenstein presenta las conclusiones más relevantes del Tractatus (Prólogo fechado en Viena, 1918. Publicado en 1922). Primero ofreceremos una visión panorámica. Conjeturamos que la cita que sigue se refiere a la parte (A) Lógica y Epistémica (92%). Dice: “El libro trata de los problemas de la filosofía y muestra --según creo-- que el planteamiento de estos problemas descansa en una mala comprensión de la lógica de nuestro lenguaje”. En este momento (1918) Wittgenstein está convencido de lo acertado de sus afirmaciones. Dice (primera cosa de valor): “me parece que la verdad de los pensamientos de lo que se da cuenta aquí es intocable y definitiva. Soy por ello de la opinión de que, en lo esencial, he resuelto los problemas de modo indiscutible”. Agrega (segunda cosa de valor): “si no estoy equivocado en esto, la segunda cosa de valor que hay en este trabajo consiste en mostrar cuan poco se ha conseguido una vez que estos problemas se han resuelto”. Concluye con la cita que consideramos se refiere a la parte (C) Ciencia, Epistémica y Filosofía (1%). Dice: “De alguna manera, todo el sentido del libro podría condensarse en las palabras: lo que en cualquier caso puede decirse, puede decirse claramente, Y de lo que no se puede hablar, hay que callar la boca”.

10. Citaremos directamente del corpus del texto lo que se afirma anteriormente: (6.53/Ciencia) “El método correcto en filosofía consistiría propiamente en esto: no decir nada más que lo que se puede decir, esto es: proposiciones de las ciencias naturales --algo, por tanto, que no tiene nada que ver con la Filosofía--“. (6.54/Epistémica): “Mis proposiciones son elucidaciones de este modo: quien me entiende las reconoce al final como sinsentidos, cuando mediante ellas --a hombros de ellas-- ha logrado auparse por encima de ellas. (Tiene, por así decirlo, que tirar la escalera una vez que se ha encaramado en ella). (7/Filosofía). “de lo que no se puede hablar, hay que callar la boca.” Una traducción más elegante, menos literal y vulgata (tomo el préstamo utilizando el sentido de “Vulgata Latina”), sería la siguiente: “de lo que no se puede hablar, se debe callar”. El lector elegirá la versión que más prefiera.

11. En su libro Investigaciones Filosóficas (Prólogo fechado en Cambridge, 1945. Publicado en 1953) Wittgenstein reconoce los errores del Tractatus. Dice: “Hace cuatro años tuve ocasión de volver a leer mi primer libro, (Tractatus) y de explicar sus pensamientos, entonces me pareció de repente que debía publicar juntos, esos viejos pensamientos y los nuevos: que éstos sólo podían recibir su correcta iluminación con el contraste y el trasfondo de mi viejo modo de pensar. Pues desde que hace dieciséis años comencé a ocuparme de nuevo de filosofía, hube de reconocer graves errores en lo que había suscrito en este primer libro.”

12. Comento e interpreto la tesis (III). Las comunidades de pares o sus equivalentes, tanto en Ciencias, como en Filosofía y en Arte, se van conformando a partir de una relación de intereses, de amistades y de influencias. Se van estructurando especies de clubes: privados, cerrados, elitescos y poderosos. No existen normativas explícitas para llegar a ser miembro del club. En el campo científico el potencial ingreso de los miembros, exige como condición necesaria una buena dosis de inteligencia y talento. En Filosofía ello podría ser solo una condición que influye, ni necesaria ni suficiente. Bachelard no fue reconocido sino muchos años después de su muerte. En la Pintura Moderna, con un cierto y peculiar talento, posiblemente sólo sea suficiente persistir, esforzarse y poseer simpatía y/o carisma (Picasso).

13. Wittgenstein, desde un principio, por su talento, inteligencia, condición social y el prestigio de Russell y Frege, potencialmente pertenecía al club. Esto explica --supongo especialmente hasta 1950--, el éxito y trascendencia del Tractatus. A partir de ese momento --excepto 6.53/6.54/7-- comenzará a ser más citado el libro Investigaciones Filosóficas. Conjeturamos que estos cambios se inician en 1945 cuando Wittgenstein admite que el Tractatus contiene errores. Conjeturamos --a pesar de algunas observaciones del filósofo Frank Ramsey (1923/1924) y (1928/1929)-- que si el propio Wittgenstein no lo hubiese admitido y no lo hubiese declarado públicamente, ningún otro filósofo o matemático, difícilmente en esa época, hubiese encontrado e identificado los errores a que se refiere el autor. Nadie se atrevía a enfrentarse a Wittgenstein. Russell --máxima autoridad en Lógica Matemática de esa época--, en su Introducción (1922), había afirmado que no existían errores en el libro. Conjeturamos que cuando Wittgenstein admite esos errores, se refiere a la parte (A) Lógica y Epistémica, y no a la parte (C) Ciencia, Epistémica y Filosofía, ya que entre 1929 y 1951 (Investigaciones Filosóficas) se dedica al estudio del lenguaje, el conocimiento y la percepción, temas que pueden considerarse pertenecen a las Ciencias Naturales y a la Epistémica. Wittgenstein no había tenido necesidad de leer a Aristóteles y suponemos que tampoco a ningún otro filósofo griego. No utilizaba el vocabulario (Ser. Esencia. Cosa en Sí) propio de los filósofos metafísicos tradicionales. En este libro escribe de manera libre, espontánea y abierta, utilizando una estructura y léxico distinto al utilizado cuando escribió el Tractatus.

14. Conjeturamos que la comunidad de pares --el club-- no pudo admitir y perdonar que Wittgenstein, como un miembro relevante de ese club, haya admitido públicamente los errores del Tractatus y menos aún, principalmente, que en 1918, tanto en el prólogo como al final del mismo texto (6.53/6.54/7) declare abiertamente la inutilidad sustancial del conocimiento filosófico. Sólo le asigna el valor de un cierto entrenamiento mental -- difícil y complejo-- que concluye precisamente al adquirirse la convicción de que todo el conocimiento filosófico está compuesto por sinsentidos. Una vez alcanzada esa convicción, hay que tirar de la escalera, es decir, olvidarse de la filosofía. Siendo consecuente con esta última afirmación, entre 1920 y 1929 Wittgenstein se retiró de la filosofía. Fue maestro de párvulos, e ingeniero constructor de una mansión en Viena. En 1929, con una orientación académica distinta, regresó a Cambridge.

15. Para adquirir ese entrenamiento mental, desde un punto de vista práctico, creemos que existen otras opciones. En lugar de transitar por ese laborioso proceso, que puede consumir muchos años, ese tiempo puede constituir una buena oportunidad para adquirir un conocimiento más productivo, compacto y menos poroso. Si se ha desarrollado una suficiente aptitud racional y una solidad honestidad intelectual, desde un principio sería más conveniente analizar y aceptar la brillante conclusión de Wittgenstein, y actuar consecuentemente. Probablemente éste fue el caso del gran intelectual Isaías Berlin. En 1940 Wittgenstein asiste en Oxford a una conferencia dictada por Berlin para una élite de sus colegas profesores y participa activamente con una intervención crítica sobre el tema. Poco frecuente en su comportamiento, paradójicamente al final fue elogiosa hacia el talento y la personalidad académica del joven Berlin. A partir de ese momento, Berlin confiesa su intención de alejarse del estudio formal y de la enseñanza de la filosofía y en su lugar dedicarse al análisis e historia de las ideas y de la civilización occidental, especialidad en laque posteriormente tuvo gran éxito y reconocimiento mundial.

16. Asumimos que en la realidad actual la comunidad de pares --el club-- es más poderosa que figuras individuales, por más genios, inteligentes y brillantes que hayan sido. Si mantienen una posición crítica, quedarán excluidos. Wittgenstein es citado extensivamente, pero no ha influido en la vocación filosófica de los estudiantes, ni en la orientación curricular de las escuelas de Filosofías Miles de estudiosos --enclaustrados intelectual y psicológicamente-- siguen preparando sus monografías y tesis sobre contenidos metafísicos y en especial referidos a ciertos autores tradicionales como Aristóteles, Platón, Agustín, Tomas, Kant, Hegel, Husserl y Heidegger, por mencionar unos pocos.

17. Recientemente, en 1996, el científico y matemático Alan Sokal preparó una operación encubierta de carácter intelectual y epistémica en contra de la confusión conceptual y de la vacuidad semántica de la filosofía postmoderna. Esta operación resultó exitosa en su ejecución, pero no ha resultado eficaz en sus objetivos y consecuencias. En este año 2009 pocos recuerdan a Sokal y lo contundente de su historia. El club se ha vuelto a imponer, institucionalmente es más poderoso e influyente que la racionalidad y honestidad de pensadores individuales. Intencionalmente Sokal preparó y escribió un artículo que supuestamente favorecía y constituía un apoyo para las nuevas ideas del postmodernismo en relación con un cierto y extraño tipo de construcción --física y material-- de la realidad social. Se trataba de un artículo disparatado, que mezclaba incoherentemente frases y citas inconexas de Einstein y de Heisenberg. El artículo fue enviado a la muy conocida y famosa revista norteamericana Social Text. Dado el prestigio científico de Sokal y el contenido supuestamente favorable para las ideas posmodernistas en moda, el editor publicó el artículo sin un arbitraje previo. Conjeturamos sin embargo que, aun si hubiese sido arbitrado, especialmente por filósofos y/o intelectuales franceses --que escriben de manera confusa y similar-- éstos no se hubiesen percatado de esos disparates, como en efecto no lo hizo el editor cuando leyó el original. Todo ello se pudo comprobar ya que, pasado algún tiempo después de la publicación, tiempo necesario para comprobar si algún lector competente y honesto se hubiese podido dar cuenta de los disparates, nadie denunció el hecho. Posteriormente el mismo Sokal anunció cual había sido su verdadera intención. Al año siguiente, en colaboración con el científico Jean Bricmont, publicó el libro Imposturas Intelectuales.

18. Relacionado con lo anteriormente expuesto, voy a comentar separadamente y extensivamente la metáfora de la escalera. Considero contiene claves epistémicas relevantes. (a) Me voy a permitir modificar levemente la traducción, sin pretender modificar su sentido: (i) cambios en la estructura y orden gramatical de las frases; (ii) cambios en el tiempo de algunos de los verbos utilizados, (iii) utilización de sinónimos. El lector decidirá cual versión prefiere: “Mis proposiciones son elucidaciones de este modo: cuando mediante ellas --a hombros de ellas--, el que me entienda y las pueda reconocer al final como sinsentidos, habrá logrado situarse por encima de ellas. (Tiene, por así decirlo, que tirar la escalera una vez que se ha encaramado en ella)”. (b) Está muy bien escogido el término de “encaramarse”, utilizado en lugar del término “subirse”, ya que el primero refleja mejor el sentido de lo que se quiere decir. El diccionario (RAE) tiene como primera definición del término encaramarse lo siguiente: levantar o subir a una persona o cosa por lo común de modo dificultoso. En este sentido, de dificultoso, es más verosímil y representativa la frase de “encaramarse en un árbol” que la frase de “subirse a un árbol”. Alcanzar la convicción respecto al conocimiento filosófico como un conjunto de proposiciones que constituyen sinsentidos debe ser un proceso dificultoso y difícil. (c) Interpretamos que el proceso de reconocimiento de las proposiciones lógicas como sinsentidos, es un recorrido con doble dirección. En primer lugar --utilizando los métodos, desarrollos y razonamientos formales de la lógica,-- alcanzar y establecer esas proposiciones y en segundo lugar lograr y llegar a la convicción de que, una vez conocidas, esas proposiciones son sinsentidos. Conjeturamos que para esta segunda parte del recorrido no se utilizan los mismos métodos, desarrollos y razonamientos formales de la lógica, sino que se hace de un modo dificultoso (encaramarse) y difícil. Después de 1957 (Pólya) podríamos decir que se han utilizado razonamientos de carácter heurísticos, en lugar del razonamiento lógico formal, que consideramos de carácter algorítmico.

19. Analizando el contenido de la frase (Tiene, por así decirlo, que tirar la escalera una vez que se ha encaramado en ella) encontramos una leve y posible contradicción, ya sea por que no esté bien traducida o, porque, al contrario, esa fue la intención expresa de Wittgenstein. Una vez encaramado en la escalera no es posible --al mismo tiempo-- mantenerse en ella y tirarla. De alguna manera estaríamos recordando y necesitando como apoyo eficaz la leyenda del famoso barón alemán. La frase sería más precisa y con más sentido y/o verosimilitud redactada de esta manera: “tirar la escalera una vez que se ha encaramado” en lugar de “encaramado en ella”. Encaramarse sugiere dos aspecto o fases: (a) Subir dificultosamente. (b) Alcanzar y mantenerse en un sitio elevado, distinto a la propia escalera. En apoyo de esta conjetura voy a citar a Valdés Villanueva en su comentario sobre el punto (6.54) que de manera muy erudita explica con mayores detalles. Dice que la metáfora de la escalera ya había sido empleada por Sexto Empírico (Siglo III) en su obra Contra los Lógicos. (Contra los matemáticos). Con toda seguridad --dice Valdés Villanueva-- Wittgenstein no había leído a Sexto Empírico, sino que habría tomado la metáfora por vía del filósofo y semantista Mauthner (1849/1923). La metáfora, asumo y conjeturo, en la versión de Mauthner dice: “no es imposible que el hombre que se ha encaramado en un lugar elevado se desembarazace con una patada de la escalera que le ha servido para subir”. Con esta explicación y como conclusión importante desde un punto de vista epistémico y filosófico, adquiere más sentido la segunda parte de (6.54) que dice: “Tiene que superar esas proposiciones; entonces verá el mundo correctamente”. Al superar las proposiciones, se coloca en una posición elevada; desde ese nivel, tomado como una atalaya, puede abarcar mejor el horizonte y ver más integralmente al mundo.

  1. Para entender y comprender qué podría significar para la época actual --cuando no existen verdades definitivas, y en su lugar se mantiene un proceso aproximativo y convergente hacia las verdades científicas-- ver el mundo correctamente, citaremos el segundo segmento de (5.53): “Entonces, siempre que alguien quisiese decir algo metafísico, demostrarle que no había dado significado alguno a ciertos signos de sus proposiciones. Este método no sería satisfactorio para la otra persona --no tendría la sensación de que le estábamos enseñando filosofía-- pero tal método sería el único estrictamente correcto”, es decir, que le permitiría --según sea la mejor interpretación epistémica que pueda extrapolarse del conocimiento científico vigente-- ver razonablemente al mundo, sin, por ejemplo, asumir a priori que frente a la supuesta existencia de una cierta esencia nouménica absoluta ésta será captada fenoménicamente mediante una percepción distorsionada y/o deformada por nuestros sentidos. Cuando admiramos una rosa --dentro del estadio filogenético evolutivo actual-- estamos contemplando la belleza de una rosa en toda su gloria y esplendor y no un conjunto de hongos, bacterias y microbios que sería, por ejemplo, la visión que podría tener un extraterrestre que nos visitase. Esa visión epistémica será distinta a como se hubiese podido ver el mundo, en otras épocas lejanas del pasado, si es que pudiera traducirse y compararse la equivalencia conceptual entre ambas instancias temporales.

21. Extrapolando estas ideas al arte y en especial a la llamada pintura moderna, diremos que se nos ha pretendido modelar e imponer la idea de que unos pocos privilegiados pueden desarrollar una capacidad para ver, alcanzar y apreciar la belleza que está oculta --bien oculta--, por ejemplo, en la pintura “Las Señoritas de Avignon” de Picasso. Situación en contrario para el resto promedio de las personas que podemos admirar y vivenciar el maravilloso sénsito de creaciones tales como, por ejemplo, “La Joven de la Perla” de Vermeer. La escritora caraqueña Teresa de La Parra, para el momento en el cual se expone a esa experiencia, nos permite ofrecer una prueba excepcional y sumamente categórica. Relata su biógrafa María Fernanda Palacios que la escritora --mente abierta y espontánea--, siempre tan dispuesta a seguir los caprichos de la moda femenina, pero culta, exquisita y sensible al mismo tiempo, asiste humilde y disciplinadamente a las presentaciones del arte moderno (París 1925), escribía luego que el ingenio del artista se esforzaba en alcanzar “obras de esplendor hermético”, obligando al espectador a forcejear para poder llegar hasta ellas, pero que al final solo podían ofrecer “un punto de interrogación suspendido en el vació”. Con gran penetración psicológica y creatividad literaria aclaraba que no había sentido en su espíritu ningún tipo de vivencia o reconocimiento de esa supuesta belleza. Confiesa textualmente “Con la dulce satisfacción del deber cumplido….vestida de humildad y sedienta de fe” recorre las exposiciones cubistas y las antologías dadaístas, pero “como en las sesiones espiritistas….no he visto ni oído a mi alrededor, sino la oscuridad y el silencio”. Sin lugar a dudas, para ese momento Teresa de La Parra no había sido inoculada con esa especie de virus de la modernidad, que hemos denominado como Imposturas Teleonomicas, ya que en oposición al concepto de Imposturas Intelectuales de Sokal y Bricmont --según el cual la impostura se genera en los autores-- en este caso, la impostura se genera iterativamente con la influencia, persistencia y carisma del autor y la aceptación entusiasta del público. Este escape pudo darse con facilidad en 1925, cuando todavía el fenómeno, como matriz modal de opinión, era débil e incipiente. Para el resto del siglo XX y seguramente para el siglo XXI, fue y será muy difícil para un observador promedio, culto, activo y participante y para los artistas e intelectuales que intentan remontar la fama, sustraerse y/o escaparse de esa influencia, ya que una obligada admiración y devoción por el arte moderno se ha establecido como una condición necesaria para poder ser considerados “granitos de oro”; de lo contrario serán excluidos como “caca de perro”.

22. En relación con la filosofía, para un limitado grupo de personas, históricamente el conocimiento ha constituido un fenómeno misterioso y ancestral. (Escuelas pitagóricas). De manera más general y metafórica, esas vivencias las hemos enmarcado dentro de un espectro más amplio denominado La Gran Ilusión Metafísica. Este concepto estará relacionado tanto con la filosofía, como con la magia, el esoterismo y el ocultismo y en cierta manera se manifiesta desde el inicio del conocimiento científico (Paracelso). La Gran Ilusión Metafísica seguramente sigue una ruta entrelazada y compleja con las creencias cósmicas y religiosas, verdades reveladas que han improntado a toda la humanidad desde la muy lejana noche de los tiempos. Frente a esta misteriosa atracción, es muy difícil para la juventud estudiosa, que en ese momento despierta y tiene como necesidad imperativa el conocimiento de un mundo que debe enfrentar y dominar, sustraerse a esa seducción. Según sea el origen social o familiar y la existencia de ciertas aptitudes, los más cultos y educados optarán por las matemáticas puras, el conocimiento básico y/o la investigación científica. Igualmente, según se posean talentos especiales, por la filosofía, la literatura y/o la poesía. Los menos cultos y educados optarán por la magia, el esoterismo y el ocultismo. En esta dirección, el lenguaje, que también tiene un origen desconocido e ignoto y por ello genera un cierto halo de misterio, podría constituirse --como objeto de estudio-- en una opción alternativa válida, más sólida y compacta que el recorrido filosófico de la metafísica tradicional. Nótese que el mismo Wittgenstein, luego de escribir el Tractatus y retirarse (1920/1929) decepcionado de la filosofía, retorna a Cambridge en 1929, centrándose hasta su muerte, (1951) en el estudio intuitivo y fenoménico del lenguaje, como su objetivo académico fundamental.

23. Desde el ámbito más abierto y heurístico de la semántica --distinto al estudio cerrado de la estructura y reglas lingüísticas de la gramática y de la sintáctica (Bello. Cuervo. Alonzo. Martinet. Chomsky. Halliday)-- el conocimiento preciso y profundo del significado de términos y palabras puede constituirse en una manera práctica y accesible para implementar ese objetivo. Se tomarán textos fundamentales y/o finales de un determinado autor, estudiando y analizando, no sus planteamientos sustantivos, sino el vocabulario y los conceptos utilizados. Por su penetración psicológica y su especificidad semántica, las múltiples, variadas y exuberantes anotaciones de Wittgenstein en su libro Investigaciones Filosóficas, podrían servir --entre otros textos y autores, por ejemplo, Bachelard-- como un semillero primario de términos y conceptos para ser sometidos a ese proceso de contraste y filtrado. Se reitera que el propósito fundamental no consiste en evaluar y/o juzgar la verosimilitud de los argumentos presentados por los autores, sino que, en un nivel más básico y primario, el principal objetivo deberá ser entender y comprender con total claridad el uso y sentido de los términos y conceptos utilizados. Dentro de ese ámbito epistémico, autores como Bridgman, Ullmo y Lorenz --principalmente en los capítulos introductorios y no especializados de sus obras fundamentales-- (La lógica de la física moderna. El pensamiento científico moderno. La imagen detrás del espejo) pueden ser considerados para enmarcar y mantener el análisis dentro de límites razonablemente verosímiles y aceptablemente objetivos. Es evidente que cuanto más contemporáneos y actuales sean los autores mayores y más pertinentes beneficios se han de alcanzar.

24. Un test epistémico para el siglo XXI. Análisis semántico de los conceptos de vida y de muerte. Wittgenstein trata el tema en cuatro puntos y/o aforismos. En (6.431) dice: “así también, a la hora de la muerte, el mundo no cambia, se termina”. En el primer segmento de (6.4311) dice: “la muerte no es un evento de la vida. De la muerte no tenemos vivencia alguna”. Comenta Valdes Villanueva que Wittgenstein se hace eco de Epicuro, quien vivió hace 2300 años. No queda claro si Wittgenstein tomó la idea directamente de Epicuro, o si la pensó por su cuenta. Es razonable pensar que en ese largo período histórico de la Civilización Occidental tanto Wittgenstein como otros pensadores hayan tenido --de manera independiente-- coincidencias similares o equivalentes. Dice Epicuro (versión libre): “La muerte es una quimera; cuando existimos la muerte no está presente. Cuando está presente no existimos”. Si entendemos con el término de muerte el punto o límite final de la vida, podemos expresar válidamente una de estas dos afirmaciones excluyentes --que constituye una versión menos abstracta menos abstracta y comprometida de la conocida Apuesta de Pascal--: (a) Nada existe después de la muerte. (b) Algo existe después de la muerte. “Nada existe después de la muerte. Ni el plasma cósmico universal del taoismo, situado en un extremo, ni los seis mil soldados de terracota, guardianes del emperador chino, situados en el otro extremo”. (Sobre Arte y Humanismo. Claves Epistémicas Integradas). Desde la prehistoria, y conjeturamos que por muchos años más en el futuro, una gran mayoría de seres humanos, con distintos niveles de educación, cultura y fe religiosa, apostarán por la opción (b) “Algo existe después de la muerte”. Por ello consideramos que estas creencias van a constituir por antonomasia el test epistémico para el siglo XXI.

25. Para analizar de manera más precisa el sentido y/o significado de los dos términos de vida y de muerte, hacemos notar que, mientras el término de vida se utiliza con un solo significado, el término de muerte puede ser utilizado con dos significados. (a) Como el límite o término de la vida (Wittgenstein a la hora de la muerte). (b) como frontera externa de la vida, es decir, un recorrido (espacial) o un estadio (temporal) infinito o eterno. Wittgenstein y Epicuro utilizan el primer significado. Con el primer significado (límite de la vida) no se presenta ningún tipo de controversia y/o polémica, ya que la vida existe y constituye una experiencia personal cartesiana. Con el segundo significado --bajo ese supuesto-- por lógica deberá existir una cierta continuidad entre ambas instancias: vida y muerte. No será necesario, ni estamos en capacidad para precisar analíticamente --si existiese-- la naturaleza compleja, íntima y última de esa continuidad. Será suficiente con expresar que para la gran mayoría de las personas que apuestan por la opción (b), Algo existe después de la muerte, éstas es entendida al menos con dos dimensiones explícitas, es decir como una continuidad temporo-espacial sin otras mayores precisiones. Para un mejor entendimiento, proponemos dos situaciones que nos van a servir como modelos de continuidad. Estos dos modelos, además de las dos dimensiones antes mencionadas, presentan, de manera distinta entre ellos dos, otras características que deberían ser captadas intuitivamente y globalmente. Metafóricamente, los dos tipos de continuidad van a ser denominados: (a) Continuidad Neuronal. (b) Continuidad Celular. En el primer caso, se asume una cierta continuidad de memoria e identidad entre un anciano y el niño que él fue hace ochenta años. En el segundo caso se asume una cierta continuidad genética entre la primera Ameba Orgánica y el actual Homo Sapiens. Aplicando los dos modelos a la problemática que estamos analizando encontramos: (a) Para la Alta Edad Media Europea --en un extremo-- las creencias religiosas de la época imponían una visión cósmica del mundo con una absoluta y explícita convicción en la continuidad de tipo neuronal (almas y/o cuerpos sometidos al castigo eterno de un fuego abrasador que los consumía sin destruirlos). (b) Actualmente --en el otro extremo-- las interpretaciones teológicas más avanzadas y modernas de las principales religiones occidentales y de algunas religiones orientales apuntan hacia una visión cósmica del mundo que está implícita en la continuidad de tipo celular (Plasma cósmico universal del taoísmo). Ambos casos, de cualquier manera, están incluidos en la opción (b) Algo existe después de la muerte. Frente a esta opción se encuentra la otra opción (a) Nada existe después de la muerte, que obviamente hace innecesario cualquier tipo de elucidación y/o especulación. Si aplicamos la llamada Cuchilla de Occam, esta última opción aparecería como la más simple de todas las opciones posibles.

26. De manera más audaz y libre, aproximándose analógicamente en una especie de lógica semántica y/o conceptual a la figura de un límite matemático, podríamos decir que la opción (a), Nada existe después de la muerte, se constituye en el límite de una secuencia conceptual y convergente de visiones situadas en un determinado tiempo histórico, que pueden ser identificadas y registradas desde la prehistoria. Por ejemplo, véase esta posible secuencia: Espíritus Vegetales……Soldados de Terracota……Karmas y Reencarnaciones……Resurrección de la Carne……Vírgenes y Huríes……Fuego Eterno……Indulgencias Plenarias……Exposición a la Gracia……, hasta alcanzar las proposiciones y/o especulaciones más actuales como podrían ser el Plasma Cósmico Universal y los Paquetes Inefables de Energía. Hacia el futuro una vez aceptadas y comprendidas con mayor claridad y convicción las implicaciones lógicas y epistémicas de secuencias como la antes descrita, podemos suponer que un cambio se va a producir en el pensamiento occidental. En los próximos cien o doscientos años, una mayoría de la población culta y educada podría apostar por la opción (a) Nada existe después de la muerte. Probablemente, ello va a suceder primero, antes que se genere el correspondiente cambio respecto al Arte Moderno, pero previamente --por su proximidad e iteración con el conocimiento científico-- habría sucedido una reevaluación más profunda de la manera como hasta ahora se ha entendido, se ha creado y se ha enseñado el conocimiento filosófico, que de esta manera se va constituir en el motor para impulsar los otros dos cambios. En ese sentido, Wittgenstein no solo es, junto con Sexto Empírico, un pionero, sino que, también será un paradigma.